¿Eres un(a) buen(a) estratega?
Si visitas una librería (seas adicto(a) a los libros o no) y buscas títulos relacionados con la estrategia empresarial, tendrás mucho de dónde elegir entre decenas de opciones que aunque no se enfoquen exclusivamente en el quehacer empresarial, sí utilizarán la palabra estrategia: para la educación infantil, para el aprendizaje, para la mercadotecnia, la competitividad, las redes sociales… 

Y es una lástima porque una estrategia no se logra por decreto, incluyéndola simplemente en el título de una obra. La Real Academia Española dice que una estrategia es el “arte de dirigir las operaciones militares”. Lo relevante del significado no es lo militar sino la palabra “dirigir”, que en su acepción más simple nos dice que debemos “ver que se haga”.
¿De qué sirve ordenar que el pelotón de soldados ataque al enemigo si éstos no saben pelear? ¿De qué sirve enseñarles a pelear si no tienen claro con quiénes se van a enfrentar? ¿Tiene alguna utilidad pedirle a un vendedor que salga a colocar muchos productos cuando nuestra producción es insuficiente o defectuosa? ¿Será razonable pedir que se incremente la producción si tenemos problemas para pagar a nuestros proveedores?.
El riesgo de diseñar una mala estrategia (de ventas, de producción, de logística…) es que no se tenga suficiente certeza acerca de lo que implica llevar a la práctica dicha estrategia. Incluso en lo militar hay ejemplos de batallas perdidas por no haber contado con una estrategia bien definida (los cinéfilos pueden ver “Dunkerque” de Christopher Nolan).
Otra forma equivocada de diseñar una estrategia es copiarla. Si a Disney, a Starbucks, a Apple les funcionó, pues también le funcionará a mi pequeño café gourmet ¿verdad? Si Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Sergey Brin crearon unas grandes estrategias (y además disruptivas), solo tengo que “tropicalizarlas” y listo.
Pero en definitiva, el más grande error que se podría cometer es descargar un video (de YouTube o de Facebook) que se llame algo así como “Diseña una estrategia efectiva para tu negocio en 5 sencillos pasos”. La mayoría de estos “métodos” solo pregonan lo que otros dijeron. No copian y pegan pero sí escuchan y repiten.
El buen empresario debe asumir que se aprende haciendo, y pivotando. No existe la estrategia perfecta e infalible (bueno, los motivadores o influencers dirán que la suya sí lo es) pues se debe ir construyendo y perfeccionando de manera sistemática, paso a paso.
¿Y qué tal si quien nos aconseja es un reconocido estratega? Un buen consejo solo eso es, no nos obliga a seguirlo ciegamente. Ni siquiera el mismísimo Michael E. Porter es infalible, frecuentemente considerado el padre de la estrategia competitiva desde que formuló su famoso “Modelo de las 5 Fuerzas” en 1979.
Porter creó un despacho de consultoría con 27 oficinas y presencia en 17 países (se llamaba Monitor) pero la crisis de 2008 afectó su negocio igual que a muchos otros. Sus ingresos se contrajeron, las deudas aumentaron y se declaró en bancarrota a finales de 2012. El mercado y los negocios son dinámicos por lo que requieren también estrategias dinámicas.
Un(a) buen(a) estratega lo es porque está permanentemente atento a lo que sucede afuera y adentro de su negocio. No sigue a un solo gurú de los negocios, sino a varios, y los confronta constantemente. Si una estrategia le funciona, no la “graba en piedra” y se sienta a descansar en su sillón favorito sino que la utiliza como referencia para futuras decisiones.
En Spechi queremos acompañarte en tus decisiones y conseguir que nuestros sistemas te proporcionen toda la información que necesitas sobre tus operaciones actuales para que puedas establecer tendencias y claro, tomar las mejores decisiones. En resumen, queremos convertirte en un(a) excelente estratega.
¿Eres un(a) buen(a) estratega?
Administrator 23 abril, 2021
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